11º, veo que poco avansa este cuento...

La noche sub-subsiguiente a la anterior, aprox dos semanas desde que empese, creo que algo mas, sigo sin pega, depre y desesperado todo al limite, ya no aguanto, se que el también esta así, se que desea que lo abrase y todo eso, pero sabemos que si nos acercamos queda la cagada... creo que queda peor si no estamos juntos, bueno así es la situación, mi vecina se va el 8 así que me cambio a su pieza... espero, se puede ver la luna desde ahí... por lo menos pienso seguir el cuento...

“bueno, para que te tranquilices mejor te doy una dotación de por vida”

esa fue la respuesta a mi queja de que en una carta tachaba un beso que me mandaba.


Capitulo tres: de lo que sucedió en el concilio

Fue el par de semanas más largo para ambos, ¿y para quien no? Ambos separados, sin saber que piensa el otro, ¿queras volver a verme?, ¿por que no dejo de pensar en eso?, ¿si no vuelvo a verlo?, ¿podre besarlo?, ¿como puede ser posible esto?, ¿y si solo fue un sueño?, ¿no pudo serlo, o si?... así pasaron lentas y difíciles para ambos esas semanas, entre dudas y preguntas que nadie respondía ni escuchaba, claro ¿a quien le contarías algo así, lector? Realmente fue un par de semanas duras y largas, para ambos, pero lo que importa acontece apenas terminan.

Amaneció y Javier salio raudo de su hogar, era un día como cualquier otro, claro para el no, de hecho para muchos no lo era, pues ese día se celebraba en Montt-Londe, en el templo de Teleria, un concilio, esperado por muchos, entre ellos Gabriel, así fue como se dedico a esperarlo y hay estuvo mientras el tiempo seguía pasando, muchas cosas pasaron por su cabeza ¿si se olvido de la invitación?, ¿si ya se fue?, ¿si no quiere verme?, y así volvieron mas fuerte aun las dudas, pero cuando ya no creía que aparecería, ahí estaba, pero se veía diferente a lo pensado, no estaba ataviado para la ocasión, no traía su traje de ceremonia, ni vestía nada fuera de lo que espera de cualquier persona, ahí estaba y lo demás no importaba.

“El traje, fue necesario dejarlo de lado, para poder tener tiempo para buscarte”, eso dijo Gabriel cuando fue la hora de la pregunta, pero a quien le importa, así fue como estuvieron presentes ambos en aquel concilio de la mano, solo una persona supo de eso, Mime un viejo amigo mutuo.

Pero Gabriel ya sabia de antemano lo que sucederia en ese concilio, para que les quede claro, era un concilio de cuenta cuentos, si cuentacuentos, y trataba de la narración a los asistentes de antiguos cuentos olvidados por muchos, y la magia de la narración hacia que humos y llamas de una fogata en medio de la sala, tomaran formas y colores que ilustraban sorprendentemente la narración, y claro todo al son de bardos que mediante instrumentos ambientaban la escena de manera maestra, pero como muchos cuentos olvidados ya era conocido por Gabriel, puesto que el deseaba de pequeño poder ser quien contara los cuentos, y de esta manera conocía el desenlace de la obra y quería aprovechar esa instancia, para besar a Javier. no lo tenia muy claro, pero era la forma que había decidido para saber si todas esas dudas tenían respuesta alguna...

Fue así como se besaron por primera vez... diría eso, pero no, Javier se negó en ese momento, quizás no quería ser visto por Mime o tal vez era vergüenza por falta de experiencia, no había besado nunca, pero la realidad era otra, no quería que jugaran con sus sentimientos, aunque sabia que en el fondo era la única manera de resolver todas esas preguntas que le corroían por dentro, pero existía la posibilidad de que fuese una burla, pero apenas termino el concilio juntos se fueron hacia la casa de unos parientes de Gabriel, donde el estaba alojado mientras durase su estadía en la cuidad antes de partir.

Y nuevamente cayo la noche en nuestra historia, y en ese manto de oscuridad con un abrazo como pocos se han dado mientras el mundo es mundo, ahí el mundo se detuvo y el tiempo miro absorto, por que ahí envueltos en brazos y oscuridad, sellaron su amor con un beso labio a labio bajo el cielo, pero el mundo nunca ha estado a favor del amor sin precio alguno y apenas pasaron los dos primeros días de felicidad uno junto al otro, Gabriel se despidió y partió lejos, tanto que parecía inalcanzable para cualquiera, pero aun así el sello de ese beso fue lo suficientemente fuerte, para que no lo pensara así Javier.

Bueno triste es el final por hoy pero no me arrepiento de ese beso, pero si de algunos después, esos que fueron sin amor, aquellos que no fueron correspondidos por quien deseaba...

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