-te bendigo triste criatura- dijo sus ceremoniales prendas -os bendigo y compadesco simple y enferma criatura- prosiguió imponiendo sus manos con mística unción sobre la cabeza de la criatura. Ella alegremente le abrazo siendose por una vez completamente llena de embriagadora felicidad. Luego ella se despidió con un gesto de su pequeña mano, volvió corriendo junto a su padre y el dinosaurio purpura repitió el ritual con otro niño.
0 ,3 Deudas Carmicas:
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